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Vuelve la Òpera de Cambra de Barcelona al Teatre de Sarrià

Los quince cantantes seleccionados representarán, a partir de Febrero, obras de Fioravanti, Johnson y Rossini.


Raúl Giménez, Anna Ponces y Assunto Nese en una imagen tomada tras una reunión de producción de la VI Temporada de l'Òpera de Cambra de Barcelona.

Muy pronto la Òpera de Cambra de Barcelona se reencontrará con su público en una nueva temporada al Teatre de Sarrià, la sexta. La esencia será la misma de siempre: ofrecer a la ciudad un repertorio complementario e impulsar a jóvenes cantantes y músicos en el marco de la opera-studio dirigida por Raúl Giménez y Assunto Nese. Como novedad se ofrecerán, en lugar de las dos habituales, tres funciones para los dos primeros títulos. Es una iniciativa ambiciosa y arriesgada, pero llenar el teatro se ha convertido en una costumbre y los responsables de Amics de l'Òpera de Sarrià consideran que todavía queda público por seducir, tanto en el distrito como en la resta de la ciudad. Para ensanchar la base de seguidores, se ha promovido una campaña de captación de abonados y socios mecenas y se incrementará, todavía más, la presencia de la entidad en los equipamientos culturales del distrito para fomentar la cultura operística.

Cuando se trata de escoger el repertorio, siempre planea en el ambiente el criterio del crítico e historiador, Roger Alier. Tarde o temprano sus designios proféticos son llevados a término por la Òpera de Cambra de Barcelona. El primer título de este curso, Le cantatrici villane, fue una sutil recomendación que Alier dejó caer cuando visitamos su casa para presentarle la temporada pasada. Assunto Nese, director musical, tomo buena nota y este título figuró desde el principio en todas las quinielas y, más todavía, al coincidir con un hecho de carácter más personal; programar esta obra supone cumplir un emotivo homenaje del director artístico Raúl Giménez a Constantino Juri, la persona que le hizo debutar como profesional y que, además, dirigió el estreno de Le cantatrici villane en Suramérica.

El semillero napolitano

Pese a la inmensa notoriedad conseguida en vida, Fioravanti es hoy un compositor arrinconado, olvidado por todo el mundo, salvo por Roger Alier, naturalmente. De las 80 óperas que compuso, Le cantatrici villane fue su gran éxito. Nacido en Roma pero plenamente identificado con la escuela napolitana, Fioravanti consiguió con esta parodia teatral rivalizar con los maestros del género bufo de su tiempo: Giovani Paisiello i Domenico Cimarrosa. La ópera se estrenó en el Teatro dei Fiorentini de Nápoles el año 1799 y fue aplaudida por toda Europa. A Barcelona llegó en 1802 al Teatro de la Santa Cruz con tanta fortuna que se representó asiduamente durante más de treinta años.

Constantino Juri pondrá en escena una versión actualizada del montaje que presentó en el Teatro Colón de Buenos Aires, el año 1970: “Cuando leí el libreto de Le cantatrici villane me sorprendió su humor y me encantó ver reflejado mi propio mundo en una obra estrenada hacía más de doscientos años en la lejana Nápoles”. Más tarde, en 1973, llevó la producción al Theater an der Wien, invitado por el Festival Internacional de Viena. Constantino Juri y Raúl Giménez se conocieron hace cincuenta años. Juri visitaba la ciudad de San Francisco (Córdoba, Argentina) y después de la función, durante la cena, el alcalde y el secretario de cultura le hablaron de un tenor nacido por allí que estaba cantando muy bien. Aquel joven era Raúl Giménez. Inmediatamente, Juri intuyó su potencial y le aconsejó instalarse en Buenos Aires e ingresar en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Allí fue su profesor durante 3 cursos y luego dirigió su debut profesional en 1982, en el Festival de Guanajuato (Mèxico) con La finta giardinera de W.A. Mozart. “Constantino Juri es una leyenda viva del teatro”, nos explica Raúl Giménez. “Ha dirigido más de 170 óperas en su carrera y será un gran honor acogerlo y verle debutar en Barcelona a los 96 años”.

Minimalismo al servicio del humor

Alguien informó a Assunto Nese que Paco Mir se encontraba entre el público asistente a la función de Il matrimonio segreto, pero una vez terminada la obra y al querer ir a saludarlo, supo que Paco se había marchado del teatro de Sarrià en el descanso. ¿Por qué motivo? ¿Se iría decepcionado o bien tenía compromisos ineludibles que le impedían ver la ópera entera? Y otra cosa más: ¿Cómo era que había venido a vernos? No era cuestión de quedarse con las dudas y decidimos llamarlo. La respuesta fue que le gustaba mucho la ópera y que nos seguía con interés desde hacía tiempo. Entonces formulamos la gran pregunta: “¿Te gustaría dirigir un montaje de la Òpera de Cambra de Barcelona?” Quedamos para conocernos mejor y charlando de colaboraciones posibles salió un título: Ópera de cuatro notas. Su formato se adecuaba perfectamente a las características de la segunda producción que ofrecemos cada temporada, es decir, una ópera original para piano y no demasiado conocida dentro del repertorio de la ópera de cámara. Además, tenía el atractivo de no haber sido todavía estrenada en Barcelona.

Paco Mir descubrió esta ópera minimalista una mañana en París. Entró a ver qué daban en el Théâtre de la Bastille y a la salida, había decidido hacer suyo este juguete musical y estrenarlo en España algún día. Se presentó en la editorial propietaria de los derechos y resultó que el mismo autor, Tom Johnson, le hacía pasar a su casa y aceptaba complacido sus deseos. Diez años más tarde, Paco Mir dirigía en los Teatros del Canal de Madrid su versión de la Ópera de cuatro notas: “Es un espectáculo musical divertido, sobre todo irónico, que parodia la rivalidad habitual entre los cantantes de ópera. La partitura se construye con sólo cuatro notas, pero parecen infinitas gracias a su genial modelaje”. El texto, escrito también por Tom Johnson, no contiene acotaciones, excusa perfecta para que Paco Mir pudiera manejar libremente los personajes y también para incluir un prólogo con chistes y tópicos recopilados con los años por todas partes.

Unas maletas siempre dispuestas

La trama de L'occasione fa il ladro, última ópera programada, se desencadena una noche de lluvia por la confusión en el intercambio de unas maletas. Raúl Giménez conoce perfectamente esta farsa, compuesta en once días por el joven Gioachino Rossini. El tenor interpretó el rol de don Alberto en una histórica producción presentada en el Festival Rossini de Pesaro, el año 1987. Jean-Pierre Ponelle dirigió la escena y Salvatore Accardo la orquesta. El sello Ricordi Fonit Cetra publicó más tarde un doble LP que se considera, todavía hoy, una de les grabaciones de referencia de esta ópera. Preguntadle a Raúl Giménez y comprobaréis que tiene las maletas perfectamente localizadas. Para la Òpera de Cambra de Barcelona, L'occasione ocupa un lugar muy significativo, como nos explica Assunto Nese: “Hace ocho años la representamos en el concierto de clausura de unas clases magistrales organizadas por la Academia Barcelona Concertante. En aquella ocasión, la música la interpreté yo mismo al violín acompañado por un pianista. Más tarde, en 2015, fue la tercera producción de la temporada inaugural Òpera de Cambra de Barcelona y entonces preparamos una reducción de la partitura para cuarteto de cuerda y piano. Ahora, por fin, ofreceremos una versión completa, con la orquesta que pide Rossini y con el aliciente de ver qué montaje nos propone Anna Ponces y de descubrir las voces de nuevos jóvenes talentos”.

(Publicado en la edición de Enero de La Fada de Sarrià)